Rubén Juan Serna
Mi nombre es Rubén Juan Serna. Nacido, formado y casado en Murcia, donde vivo. Historiador de Arte. Soy concejal portavoz de UPyD en el Ayuntamiento de Murcia.
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Un ciudadano en política
Publicado: 23/01/2012
El pasado sábado acudí, invitado por la Asocación de Vecinos del barrio de Vistabella de Murcia, a un acto de protesta y reivindicación. Esta asociación, en nombre de muchos vecinos de ese barrio y del Infante Don Juan Manuel, protestan porque el puente que une ambos barrios cuenta con un pavimento dado a los resbalones.
El autor de dicho puente es el famoso arquitecto Santiago Calatrava, que diseñó la pasarela más pensando en la estética que en la funcionalidad, y debido a la pendiente que tiene el suelo, más el material (piezas de vidrio), es difícil cruzarlo bajo la lluvia sin dar con los huesos en él. Pese a las numerosas protestas de los vecinos (algunos incluso evitan cruzar por él con el consiguiente engorro que supone cruzar por otro más alejado), el ayuntamiento no se pone en marcha para solucionar este problema y tampoco presiona al arquitecto y a su estudio para que aporten una solución.
El caso es que las piezas de vidrio tienden a romperse, y el coste de mantemiento se eleva (según fuentes de la asociación) a 20.000 euros al año. Una cifra sumamente elevada y disparatada.
El acto, que contó con unos 200 vecinos, se celebró desde la alegría y el espíritu festivo, pero no por ello dejó de convertirse en una firme protesta frente a este despropósito que el equipo de gobierno tiene obligación de solucionar ya.
Publicado: 4/01/2012
A lo largo del país no existe una homogeneidad en cuanto a la aplicación de normas y leyes por parte de ayuntamientos en materia de funcionamiento. Una literatura normativa excesivamente escasa, y general, permite que cada consistorio aplique en función de sus criterios, de una u otra forma, dichos textos. Por ello nos encontramos con diferentes regímenes de dedicación, remuneraciones, nomenclaturas, etc.
Esta heterogeneidad no escapa al funcionamiento del acto más solemne de los Ayuntamientos: el Pleno. En cada lugar se desarrolla, aún con elementos comunes, de una u otra forma. Uno de los aspectos que marca una gran diferencia es la transparencia de Pleno. En muchos lugares se graba y emite de forma abierta a los ciudadanos (también con diferencias: por Internet, en canales locales, en circuito cerrado, etc.), y en otros, como Murcia, ni se graba ni se emite.
Una de las primeras propuestas que presentamos desde el Grupo Municipal del que soy portavoz (UPyD) en el Ayuntamiento de Murcia fue la de grabar y emitir a través de Internet, mediante streaming, todos los Plenos. Propuesta que se topó con el voto negativo del Partido Popular. Aquí pueden leer (pág. 83 a 86) el desarrollo de dicha moción y las explicaciones (pobres y nada convincentes) del equipo de Gobierno para rechazarla.
Esto indica el temor a que sean conocidas las decisiones, pero sobre todo: cómo se toman, qué se debate, cómo se justifica. En definitiva, existe miedo a que la ciudadanía conozca cómo, aquellos que cobramos de la propia ciudadanía, trabajamos.
Publicado: 19/05/2011
A lo largo de estas dos semanas de campaña electoral, y las previas de precampaña, en UPyD Murcia hemos tenido que hacer milagros para administrar hábilmente nuestro escaso presupuesto (2250€). Un presupuesto que hemos utilizado para material como globos, vehículo de transporte de material, folletos y megafonía. Poco más. El resto: imaginación, mucha calle, voluntariado, e Internet. A cualquiera que se haya dado una vuelta por Murcia o por las redes sociales en estos últimos meses no se le puede escapar nuestra presencia.
Contrastan nuestros escasos medios con los presupuestos y despliegues que utilizan los otros partidos, pagados (no lo olvidemos) con el dinero de todos. El comentario que puedo recibir al decir esto es casi automático: no gastáis más porque no tenéis más, y si tuviérais más subvenciones, más gastaríais. Este argumento es fácilmente rebatible porque llevamos casi cuatro años en UPyD proponiendo que los partidos (incluido el nuestro, cómo no) se financien principalmente con las cuotas de los afiliados, y se reduzcan los gastos de campaña (por ejemplo en el Congreso se propuso la supresión del mailing, esto es, el envío de propaganda electoral a domicilios). De hecho, en UPyD nos financiamos en más de la mitad con nuestros propios medios. Otros partidos se burlaron cuando, en el exitoso mitin que celebramos en Vistalegre, cobramos 1€ voluntario como entrada al recinto. Hasta en eso somos raros, fuimos a un mitin pagando entrada y autobús, y no esperando un bocadillo.
El bombardeo de vallas electorales, banners publicitarios, eventos de alto coste, banderolas, etc. debería ser sometido a la reflexión, y recapacitar sobre el coste que nos supone a todos financiar las campañas electorales.
Publicado: 17/05/2011
Los paralelismos suelen ser ilustradores, así que intentaré hacer el mío propio sobre el asunto del endeudamiento recientemente aprobado por el Gobierno: El Gobierno Regional, como si de un trabajador se tratara, gastó durante años más de lo que cobraba, con la esperanza de cobrar un “plus” de su empresa más adelante. Así pues se endeudó, tirando de tarjeta de crédito, y dejándole a deber dinero al panadero, al del kiosko, y todos aquellos a los que compraba. Un día, cuando el “jefe” le dijo que no pagaría el “plus” citado, el trabajador “Gobierno Regional” bajó la paga a algunos de sus hijos y se dedicó, en lugar de reducir gastos en cenas, viajes y demás, a echar las culpas día y noche al jefe que no le pagaba aquello pactado tiempo atrás. Dejó de comprarles libros a los hijos, y comenzaron los apagones de luz, y cortes de agua en la casa familiar.
Pero un buen día, cuando los hijos se dieron cuenta del engaño y apuntaban decididos a abroncar al irresponsable padre y al mentiroso patrón, ¡Oh sorpresa!: el padre pidió en el banco una nueva tarjeta de crédito, avalado por el patrón, para seguir pagando púas, al tiempo que apuntaba a nuevas rebajas de paga, corte de Internet en casa, etc. Así aseguraban, o creían asegurar, cierto equilibrio de responsabilidad para así difuminar responsabilidades.
Lo que no sabían el irresponsable papá y su cómplice es que los hijos no se dejaban engañar, y protestarían como nunca lo habían hecho. Ya no valía el cloroformo para todos.
















