Inicio Blogs Llámalo Periodismo

 

Enrique Arroyas

“No estaría de más declarar un día de fiesta nacional durante el cual la gente pudiera visitar sus difuntas convicciones” (A. Miller).

 

sobre este blog

Este blog es una invitación a conversar sobre las cosas que pasan en las páginas de los periódicos.

 

Archivar

 

 

 

últimas entradas del blog

 

 

:: categorías

Actualidad
Becarios de La Opinión
CB Murcia
Cine
Cultura
Deportes
Economía
Gastronomía
Humor
Medios
Mi Ciudad
Moda y Tendencias
Música
Ocio y Tiempo Libre
Personal
Tecnología
Televisión

 

 

Llámalo Periodismo

 

 

 

Publicado: 8/05/2012

Lo que se ha planteado recientemente con los ataques verbales de Sarkozy a España o con las expropiaciones en Argentina y Bolivia nos coloca una vez más ante el eterno dilema entre la justicia y la patria. Es un problema moral y político que se ha puesto en juego en muchas ocasiones y que ha dado pie a interesantes debates.

En los años 50, Argelia se rebeló contra Francia para conseguir la independencia. La justicia estaba de su parte. Cuando en 1957 Albert Camus ganó el Premio Nóbel, se le criticó por no apoyar el avance de Argelia hacia la independencia y por su actitud equidistante en el conflicto. Camus (que pasó en Argelia su infancia y juventud) le respondió: "En estos momentos están poniendo bombas en los tranvías de Argel. Mi madre puede estar en uno de esos tranvías. Si la justicia es eso, prefiero a mi madre".

Entonces la izquierda reprochó a Camus que no levantara la voz, como siempre había hecho, en defensa de los que sufren, que en este caso era la población argelina fuertemente reprimida por el ejército colonial francés. Había destacados  intelectuales franceses (Malraux, Martin du Gard, Mauriac, Sarte…) que criticaban a su propio país por su política en Argelia, donde a su vez se pedía a los intelectuales argelinos que defendieran a los rebeldes, aunque utilizaran bombas para conseguir sus propósitos. Cuando un grupo de intelectuales franceses publicaron un llamamiento al presidente de la República para exigir el fin de la tortura en Argelia, Camus se negó a firmar.

El dilema era entre la justicia y la patria (entre la justicia humana universal y ‘lo nuestro’). Unos eligieron lo primero, otros lo segundo. ¿Eligió Camus ‘lo suyo’, aunque hubiera que sacrificar la justicia? Así se interpretó entonces. Su caso fue muy polémico, aunque su argumento parece bastante lícito (no se me puede obligar a que acepte una justicia que pone en peligro la vida de mi familia). Sin embargo, su decisión es más compleja de lo que parece. No se trata de que ante el dilema se elija la patria porque es lo nuestro. En el fondo lo que hacía Camus es optar por no defender a ciegas cualquier cosa que se hace en defensa de lo nuestro. Es decir, el fin no justifica los medios. Él defendía la liberación de Argelia, pero no todo lo que se hacía en nombre de ella.

Probablemente en aquella cuestión las dos opciones eran razonables. Los malentendidos surgen cuando se simplifican las cosas. La simplicación conduce a que se imponga la idea de que la defensa de lo nuestro es la única opción razonable sin discusión, y que la otra (defender la justicia, aunque perjudique a los nuestros) parezca cosa de locos antipatriotas. Pasó con el caso Contador y los guiñoles. Y a partir de ahí el patriotismo se utiliza para todos los casos. Aunque a quien se defienda, a costa de la justicia, no sea ni siquiera la patria sino un deportista (Contador), una empresa (Repsol) e incluso ¡un político! (Zapatero). 

 

 

 

 

 

Publicado: 20/04/2012

 Empiezo a pensar que el periódico que hoy tiene más valor es el Periodismo Retrospectivo. Deberíamos comprar los periódicos, almacenarlos sin abrir y aplazar su lectura un par de meses, tampoco es necesario mucho tiempo. Iremos leyendo periódicamente con retraso. Solo así entenderemos de verdad los periódicos. En el presente, las palabras parece que se escriben para ocultar el significado. Solo el tiempo las desnuda y nos permite entender lo que había detrás. Ahora la tecnología nos facilita mucho este método de información. En lugar de entrar en los periódicos por su página principal, podemos hacerlo directamente por la hemeroteca.

Nos encontraremos así con frases como estas: “Voy a meter la tijera a todo salvo a pensiones, sanidad y educación” o “Hay que cumplir los objetivos del déficit, de lo contrario sería el finiquito para España”.

Solo los actos del futuro desvelan el valor de las palabras de los políticos. 

 

 

 

 

 

Publicado: 23/02/2012

 El periodismo significa “intentar hallar la verdad en la tormenta”, “asumir riesgos”, “informar con exactitud y sin prejuicio”, “ir al sitio, ver lo que pasa y contarlo”, “decir la verdad al poder”.

Eso lo decía alguien que informaba desde “lugares devastados por el caos, la destrucción y la muerte”; Marie Colvin, corresponsal del dominical británico The Sunday Times, que ha fallecido en la guerra de Siria.

Es una lección, un recuerdo y una advertencia para todos los periodistas del mundo. Si alguien que había ejercido su profesión en los lugares más peligrosos, bajo las condiciones más adversas, y durante muchos años, todavía creía que es posible buscar la verdad, combatir los propios prejuicios y dar testimonio con exactitud, ¿por qué quienes trabajan ya no en una tormenta, sino como mucho en medio de un ligero oleaje, renuncian a ese esfuerzo?

El día anterior a su muerte, dijo: “Es mentira que el Ejército sirio esté tan solo bombardeando posiciones de terroristas. Están machacando a civiles hambrientos y aislados”. Quizá alguien ahora escuche esas palabras. 

 

 

 

 

 

Publicado: 10/02/2012

La traición de los periodistas es de tal calibre, han trastocado de tal manera sus valores, que a uno le tomarán por ingenuo si reclama lo más sencillo, por ejemplo, el derecho a que la información no confunda los hechos con las opiniones, que desde el periodismo se fomente un espacio abierto de ideas o que se busque la verdad. 

El periodismo es un espacio de responsabilidad y compromiso. Y para lograrlo, el periodista se sirve "del más delicado de los instrumentos, las palabras". Lo escribía hace poco Gustavo Martín Garzo, que destacaba como una de las funciones democráticas del periodismo la creación de un lugar de encuentro al que el ciudadano acude "para contrastar su opinión con la de sus vecinos, aceptando que no hay verdad absoluta sino verdades parciales, y que es de ese diálogo entre todas ellas de donde habrá de salir una verdad nueva capaz de acogernos a todos".

Pero los periodistas han confundido las verdades parciales con las mentiras completas. Y cuando uno desprecia la verdad, las palabras dejan de ser herramientas delicadas para convertirse en munición pesada. Todo, al servicio del poder. Entonces un periodista ya no es un periodista sino un intoxicador, un propagandista, un brigadista, un espía, yo qué sé. Y esos enemigos de la verdad parecen haberse infiltrado en los grandes periódicos de tirada nacional. "Garzón, ajusticiado", "El juez fulminado", "Expulsado a instancias de la trama corrupta Gürtel vinculada al PP", "Justicia para el justiciero"... No son titulares de columnas de opinión, sino de informaciones de portada. 

El equilibrio y la distancia eran valores del periodismo, por no hablar de la independencia. Y quizá se puedan encontrar en los periódicos alejados de los centros de poder, como en este caso los diarios regionales. Pero nada de eso queda en los periódicos de Madrid. Es muy triste: los mismos periodistas que denuncian que en la justicia se fusila al amanecer están convirtiendo sus periódicos en maquinarias destructuras de todo aquello que les da sentido en una democracia. Reclaman justicia cuando ellos han renunciado a hacer el esfuerzo por ser justos.

 

 

 

 

 

Publicado: 26/01/2012

 Si la absolución de Francisco Camps ha suscitado reacciones de estupor entre mucha gente se debe a que el relato de los hechos que había hecho la prensa parecía que demostraba que una banda de mafiosos regaló trajes a medida a unos líderes políticos a cambio de trato de favor en sus negocios. Había trajes, grabaciones telefónicas, sastres, secretarias, medidas... pero no había pruebas. Este es un pequeño detalle que la prensa a veces pasa por alto, pero un lujo que la justicia no puede permitirse. ¿Significa eso que el periodismo debe pedir disculpas como piden los seguidores de Camps, que vieron en la cobertura informativa un linchamiento? ¿Puede la verdad periodística ser diferente a la verdad judicial?

Lo que ha ocurrido con este caso de los trajes pone en evidencia algunos de los males más extendidos del periodismo en su tarea de reconstruir la realidad. El periodismo investiga hechos relevantes y construye relatos veraces sobre ellos. Y su veracidad se asienta en el esfuerzo por encontrar pruebas: documentos, versiones contrastadas, testimonios, etc. Una vez ha reunido el mayor número posible de piezas del puzzle, el periodismo construye un relato coherente sobre lo sucedido. Pero a menudo olvida que su campo de juego no es el de las verdades definitivas, sino el de verdades borrosas, provisionales, incompletas, apenas entrevistas entre una maraña de intereses que ocultan muchas trampas.

En esa situación tan precaria frente a la verdad, ¿qué debe aportar el periodismo: dudas o certezas? Yo creo que las dos cosas, pero sin mezclarlas. La buena información debería estar llena de dudas, que pongan en entredicho la verdad oficial. La duda debería ser también el corazón de cualquier buen artículo de opinión, que desafíe el pensamiento establecido. Y la búsqueda de certezas debería ser lo que guíe al periodista en sus investigaciones, pero siendo consciente de la dificultad de hallarlas. Lo que ha pasado con Camps, probablemente, es que se hizo pasar por certezas lo que no eran más que dudas. Eso pasa cuando el periodismo aspira a dictar sentencia.

 

 

 

 

 

Publicado: 23/01/2012

Esta mañana hemos hablado de ‘Los descendientes’. La vimos el viernes y nos gustó. Es una muy buena película, aunque quizá no quede grabada en la memoria. A mí me parece cine sincero. Se puede aplicar a la película lo que dice el director, Alexander Payne, de su protagonista, George Clooney: “una persona de verdad, un hombre que puede reír y llorar, sufrir y reírse de sí mismo”.

La película me recordó a la novela ‘Libertad’, de Jonathan Franzen. Creo que ven la vida desde perspectivas parecidas y también comparten una misma forma de entender el cine/la novela. Historias sobre la confusión del hombre en el desquiciado mundo de hoy contadas con profundidad y a la vez con amenidad. Un fondo muy actual, con la forma de las obras clásicas.

Cuando una entrevista de prensa con un director de cine está salpicada de referencias a Wilder, Chaplin, McCarey, Allen, Bergman… eso ya dice mucho de qué tipo de cineasta se trata. “Hago películas a la antigua, me gustan las buenas historias humanas, más o menos escritas con eficacia, bien interpretadas… Mi padre y mi abuelo fueron propietarios de un restaurante toda su vida y crecí escuchando que el secreto del éxito es lo básico: sopa caliente, servicio rápido, precios bajos, camareros amables… Creo sinceramente que es lo mismo en las películas”.  

Así contesta Alexander Payne cuando le preguntan cuál es su ‘fórmula’. Es una buena descripción de su película: camareros amables escuchando historias amargas sobre los errores de la vida, los fracasos y el arrepentimiento. A sus películas se las suele tachar de pesimistas. Yo no lo veo así. Él dice que la vida es oscura y está llena de desastres. Pero ‘Los descendientes’ no describe exactamente esa oscuridad, sino el afán por encontrar alguna luz. Un afán a veces ridículo, a veces valiente, siempre humano. Visto con la paciente atención de esos camareros amables cuando escuchan historias ajenas.

<!--EndFragment-->

 

 

 

 

 

Publicado: 8/11/2011

Nunca un cara a cara había dado tanta visibilidad al futuro postelectoral. Y nunca antes había sido tan inútil hablar de vencedores y perdedores. Así lo quiso el candidato socialista, que asumió de forma convincente su papel de opositor.

Por eso lo de menos fue el contenido. Nadie dijo nada nuevo. La única incógnita del encuentro era precisamente el reparto de papeles y la forma en que cada uno de ellos lo iba a representar.

Pérez Rubalcaba se pasó todo el rato diciendo las cosas que no ha hecho cuando debería haberlas hecho. Rajoy se lo reprochó con espontaneidad: los socialistas solo se acuerdan de los ricos cuando llega la campaña electoral. “Ahora propone medidas ¿Y por qué no las hizo antes? ¿Es que se le han ocurrido hace media hora?".

El líder del PP, inalterable, se dedicó todo el rato a negar las cosas que Rubalcaba le decía que va a hacer. También se lo reprochó su contrincante: "Salga usted de su ambigüedad y dígale a los españoles qué es lo que quiere hacer si gobierna". 

Es decir, uno se negaba a hablar de lo que ha hecho, mientras el otro hacía lo mismo con lo que va a hacer. Muy divertido, pero muy triste también. Porque ninguno cumplió bien con su deber, que en política consiste en ser responsable.

Mientras uno, el perdedor, no responda con autocrítica de las cosas que ha hecho, y el otro, el ganador, no sea franco y valiente respondiendo a las preguntas de la ciudadanía, el futuro de la política española será tan oscuro como hasta ahora.

Vistas así las cosas, cada uno ganó algo, pero el país perdió. El consuelo es que ¡hay otros candidatos!

 

 

 

 

 

 

Publicado: 26/10/2011

 Al hilo de un artículo publicado en El País, ‘Balance provisional de la catástrofe’, se pueden extraer algunas conclusiones sobre la gestión del Gobierno Zapatero frente a la crisis:

  1. El Gobierno se equivocó para no enfadar a los sindicatos y los trabajadores.
  2. El Gobierno se equivocó para no enfadar a los bancos.
  3. El Gobierno se equivocó para no enfadar a los poderes políticos regionales que controlan las cajas de ahorros.
  4. El Gobierno se equivocó para no enfadar a la elite intelectual de izquierda, es decir, a los creadores de opinión entre su espectro electoral.
  5. El Gobierno se equivocó al no ver (o no querer ver) la corrupción provocada por la burbuja inmobiliaria (políticos, empresarios, cajas…).

Conclusión: ¿Cómo va a ser el PSOE quien defienda el Estado del Bienestar si han sido incapaces de evitar su destrucción?

Si el próximo Gobierno, que presidirá Rajoy, quiere impulsar la salida de la crisis, deberá hacer justo lo que no hizo el anterior:

  1. Enfadarse con los sindicatos y los trabajadores (reforma profunda del mercado laboral).
  2. Enfadarse con los bancos (reforma del sistema financiero).
  3. Enfadarse con los líderes autonómicos (re-centralización del gasto).
  4. Enfadarse con los nacionalistas.
  5. Enfadarse con la élite intelectual socialdemócrata, que controla poderosos e influyentes medios de comunicación.
  6. Enfadarse con sus políticos y empresarios corruptos.
  7. Enfadarse con las masas (nada será gratis, todo habrá que pagarlo; se acabará con la cultura del subsidio).

Conclusión: No sé cómo será el futuro del Estado del Bienestar, pero el de Rajoy lo veo muy negro.

 

 

 

 

 

Publicado: 23/10/2011

Gadafi está muerto y bien muerto, pero ETA no. Su último comunicado obedece a dos motivos, ambos de carácter estratégico: su propia debilidad, que les incapacita para continuar con su actividad terrorista, y la convicción de que ésta ya no les resulta necesaria para seguir avanzando en sus propósitos.  ETA está todavía viva, o al menos sobrevive como un zombi, porque todo aquello por lo que existía permanece prácticamente intacto: las mentes fanatizadas de un amplio sector de la población vasca y la mentira como relato oficial de la historia colectiva de un pueblo.

Por eso, conseguida la victoria en el terreno policial, ahora es tan importante impedir que se impongan en la batalla de las palabras. Si la democracia cae en la trama de ir a su terreno a dialogar, está perdida. Cada vez que aceptamos que hay un ‘conflicto armado’ que solucionar o una ‘paz’ que negociar, damos un paso atrás. Qué bien y con qué claridad lo decía Fernando Aramburu el sábado en un artículo: quien habla de proceso de paz parece que no se ha dado cuenta de que “no bien ha dejado ETA de matar, hay paz”.

No cometerán atentados, pero la lucha, la nuestra, la de la libertad, continúa. Y quizá comience ahora una etapa peligrosa. Los políticos no se jugarán la vida ahora, pero no deberían olvidar que con lo que digan y hagan estarán poniendo en juego la vida de las próximas generaciones. “Lo único necesario para el triunfo del mal es que lo buenos no hagan nada”. He leído hoy esta frase en la prensa, aunque fue escrita por Edmund Burke hace más de dos siglos.

 

 

 

 

 

 

 

Publicado: 8/07/2011

Se le puede llamar periodismo sensacionalista, amarillo o basura. Es el tipo de periodismo que practican The Sun y News of the World en el Reino Unido, donde se ha iniciado un debate profundo sobre un tipo de corrupción que afecta a los medios de comunicación, el mundo del dinero y la política, pero en el que también tiene responsabilidad cada uno de los ciudadanos. Algunas de las características de este tipo de periodismo-basura, del que tenemos una buena representación en España, sobre todo en la tele, son las siguientes:

  1. Viola la intimidad y la privacidad de las personas: Intercepta comunicaciones privadas en busca de chismes. Se inmiscuye en la vida privada de famosos, políticos y personas desconocidas. Cuanto más truculento sea el asunto, mejor.
  2. Pone en peligro la vida de las personas por una exclusiva. En el Reino Unido, el diario News of the World pinchó el móvil de una niña desaparecida destruyendo pruebas y dificultando la investigación.
  3. Carece de sentimientos como la compasión por el dolor ajeno. Puede, por ejemplo, espiar y pinchar los teléfonos de padres de niñas asesinadas o de familiares de víctimas del terrorismo.
  4. Desprecia la ley y se convierte en agente de corrupción. Puede sobornar a agentes de policía a cambio de informaciones.
  5. Inventa historias conscientemente con el objetivo de provocar el asombro o el escándalo.
  6. Contrata o paga altas sumas de dinero a asesinos, ladrones o violadores para que cuenten sus memorias, da igual que sean reales o ficticias.
  7. Sacrifica la verdad por sus propios intereses, económicos o políticos.

Detrás de estas prácticas delictivas no hay una banda de delincuentes de poca monta, sino grandes empresas multinacionales, magnates, empresarios, profesionales de éxito, directores de comunicación de políticos de primera fila, asesores de marketing de gobiernos, bancos que dan respaldo financiero, cínicos presentadores de televisión, periodistas sin escrúpulos y sin ética, y millones de ciudadanos, lectores y espectadores de televisión. 

 

 

 

 

 

Publicado: 24/06/2011

 La victoria de Bildu en la sesión de investidura de Guipúzcoa puede suponer la llegada definitiva del final de la violencia, dice Ramón Jáuregui, ministro de la presidencia. Olvida que el objetivo de estos treinta años de lucha contra el terrorismo no es el fin de la violencia, sino la derrota y rendición de ETA.

En realidad lo que significa el nuevo poder de los independentistas proetarras de Bildu es que no estamos más cerca del destierro de ETA sino en una nueva etapa en la que tienen más poder que nunca para negociar. Con estas ventajosas condiciones políticas, la banda terrorista no va a entregar ahora las armas, sino que va a seguir exigiendo una mesa de negociación con el Gobierno. Antes negociaban con una pistola encima de la mesa, ahora negocian con la pistola guardada en el armario y el poder de cien alcaldías. “Bildu no se propone contribuir a la disolución de la banda, sino capitalizar para su proyecto cualquier decisión de esta”, dice el editorial de El País. No es que ETA haya dejado de asesinar porque  no pueda. No lo necesita para sus propósitos.

 

Comienza una nueva era histórica en Euskadi. Fue la única verdad que dijo Martín Garitazo, de Bildu, en el pleno de su investidura como diputado general de Guipúzcoa.

 

 

 

 

 

Publicado: 24/05/2011

 Dice Josa Fructuoso que cuando un sistema no funciona, es decir, no consigue los objetivos para los que fue creado, se deslegitima. Y como el sistema actual es corrupto e indecente, “lo decente es ser antisistema”. Fructuoso, que cuando habla de sistema se refiere a la democracia representativa, pasa por alto un pequeño detalle: la democracia nunca ha funcionado mejor que ahora, o siempre ha funcionado con la misma dosis de corrupción e indecencia en su seno.

Éste es el debate que está detrás del movimiento 15M, y es el mismo que surge cada vez que el mundo se enfrenta a situaciones de crisis. Las acampadas en las plazas son una representación más de todas las actitudes revolucionarias que durante el siglo XX impugnaron la democracia burguesa por su lentitud a la ahora de cambiar las cosas.

La democracia no es un sistema en el que vamos todos a una hacia la meta final. Siempre en ella hay acción y reacción. No es que sea un sistema perfecto, sino que es el mejor que se ha inventado para corregir sus errores. No necesitamos la democracia porque tengamos un objetivo común y compartido, como dice Fructuoso. La necesitamos precisamente porque siempre habrá disidencias, oposiciones, enemigos. Fructuoso dice: como hay corrupción, el sistema es indecente. Cuando en realidad necesitamos la democracia exactamente porque hay corrupción. En cambio, las utopías se basan en la ilusión de que todos podemos ser buenos y pensar igual. Ese “algo bueno y puro” que vio Gema Panalés en La Plaza de la Revolución 15 de Mayo. Por eso los del 15M están decepcionados: “la gente no despierta pase lo que pase”, dicen.

La democracia es cambio: pero un cambio muy lento, requiere tiempo para discutir, convencer con argumentos, negociar. El 15M, con su dimensión festiva y artística, aspira a una ruptura emocional, un atajo, que convencer cansa mucho y está visto que la gente no quiere despertar.

Cuando se ha intentado cambiar la democracia real por una democracia soñada lo que hemos visto han sido pesadillas.  

 

 

 

 

 

Publicado: 19/05/2011

Nuestra democracia no funciona. De eso se trata ¿no? La crisis lo ha puesto en evidencia de la forma más efectiva: desde el punto de vista económico. Ahora que no hay dinero, las costuras del sistema ceden y dejan al descubierto nuestras miserias y la impostura de las instituciones tal como fueron diseñadas desde la Transición. 

Todo el mundo sabe que el sistema político pactado (pactar no es un término peyorativo: dialogar y pactar es la esencia de la democracia) está agotado. Una legislación electoral injusta (escrita para favorecer a los partidos nacionalistas a costa de los partidos minoritarios), un estado autonómico hinchado hasta límites económicamente inviables, un poder judicial rehén del poder político, un mundo cultural siervo de las subvenciones, una cerrada estructura de partidos que ha convertido a los políticos en una casta, etc.

Las acampadas de los descontentos son un reflejo del hastío de una ciudadanía frustrada por un sistema que se pudre y que ha taponado cualquier vía de regeneración en los cauces institucionales o sociales. Pero esta descomposición del sistema es un fenómeno que se viene denunciando y analizando desde hace mucho tiempo en los medios de comunicación. Por ello, los acampados se equivocan cuando colocan a los medios en el campo de los enemigos.  

También creo que ha sido un error el momento elegido para la protesta. Si realmente su rebelión es contra el sistema deberían haber salido mucho antes a las calles. Al hacerlo durante una campaña electoral tendrán muy difícil negar que quieren influir en el resultado electoral. Ellos mismos han puesto fecha de caducidad a su movilización.

Por último, como sus propuestas son tan utópicas (que los banqueros se vuelvan buenos, que los votantes se vuelvan inteligentes y el mundo en general sea justo...), que no les quepa ninguna duda de que un voto en las urnas del domingo tiene más fuerza que una noche pasada al raso.

Pese a estos reparos, ojalá la acampada continúe más allá de las elecciones y cada vez sea más numerosa.

 

 

 

 

 

Publicado: 17/05/2011

 Lorca se hundió dos veces, decía un titular de periódico. El miedo, el dolor y la muerte han desgarrado la ciudad, cuyo sufrimiento nos ha recordado a todos lo vulnerables que son nuestras vidas. Pero esta tragedia nos ha enseñado algo tan importante como nuestra fragilidad: lo fuertes que podemos ser cuando descubrimos que algo nos une. No estoy seguro de en qué consiste ese algo, pero imagino que debe ser muy valioso.

Por eso creo que más allá del dolor, lo que quedará será cada acto humano que contribuyó a mitigarlo: la mujer que salvó a sus dos hijos protegiéndolos con su cuerpo; los voluntarios de la Cruz Roja que auxiliaron a los heridos; los jóvenes scouts que atendieron a los niños en los campamentos; los vecinos de las poblaciones cercanas que enviaron alimentos; los policías, bomberos, enfermeros y miembros de Protección Civil que ayudaron en los momentos más peligrosos.

Todas esas historias de heroísmo, valentía y altruismo las han contado muy bien los periodistas de los medios de comunicación, que también han estado a la altura de lo que se espera de ellos. La entereza de los lorquinos, su compromiso cívico y la solidaridad mostrada por ciudadanos de toda España son lecciones que deberíamos aprender de lo ocurrido.

 

 

 

 

 

Publicado: 7/04/2011

 El escritor José Luis Alonso de Santos animó el otro día a los estudiantes de periodismo a ser defensores de la palabra frente a quienes la corrompen y manipulan por intereses creados. En unas jornadas sobre Literatura y Periodismo recordó para quien lo haya olvidado que las palabras también sirven para comunicar y compartir: belleza, valores y pensamiento.

 No sé si lo dijo, pero ese tipo de palabras solo pueden florecer en libertad. Tal y como están las cosas en el mundo, las palabras necesitan hoy más que nunca de esos guardianes. También en los medios, donde se respira un aire tan contaminado que quienes más fuertes crecen en él son personajes como Ana Rosa Quintana o Miguel Ángel Rodríguez, agentes infiltrados de los peores enemigos del periodismo: la trivialidad y la propaganda.

 Mientras los universitarios escuchaban las palabras sencillas y verdaderas de Alonso de Santos, las estrellas de la televisión Rodríguez y Quintana hacían ante el juez la confesión más nítida de sus delitos contra el periodismo: solo leía un guión, decía la presentadora; me pedían ser vivo y locuaz, alegaba el tertuliano.  Suyas son las palabras más peligrosas en el periodismo: las irresponsables.

 

 

 

 

 

Publicado: 23/03/2011

Un principio humanitario… protección de civiles… defender a los ciudadanos… operación destinada a… mantenimiento de la paz… usar la fuerza… proteger a un pueblo… facilitarle su autogobierno… primavera árabe… progreso y libertad… preservación de la paz… Amanecer de la Odisea.

Son palabras del presidente en el Congreso. No dijo guerra. Pero aunque no lo dijo eso es lo que se autorizó: la intervención en la guerra desatada por Gadafi contra las fuerzas sublevadas en Libia.

Lo que me pregunto es si ese vocabulario es el más adecuado para ir a la guerra. La historia reciente nos ha dado pruebas suficientes de que los complejos y la falta de determinación agravan los conflictos en lugar de detenerlos. La disparidad entre medios y objetivos amenaza con dejar la resolución de la ONU en papel mojado.

Los objetivos son (en palabras de Zapatero) neutralizar la  fuerza militar de Gadafi, proteger a la población, crear zonas seguras, apoyar al pueblo libio a construir su futuro democrático, impedir que el dictador desprecie a su pueblo y prestar apoyo humanitario a los civiles. Todo eso en un plazo de tres meses.

Y por parte de España, los medios con los que se pretende hacer eso son: 4 cazas F-18 para establecer una zona de exclusión aérea, y una fragata, un submarino y un avión C-235 de vigilancia para imponer un bloqueo naval. En total, 500 militares.

¿Se puede conseguir esos altos objetivos con estos medios?

Además, se deja claro que no se aspira a expulsar a Gadafi del gobierno. ¿Cómo se puede hacer compatible la paz y la democracia con él en el poder?

Desde el primer día he defendido una intervención en Libia y he criticado la pasividad de la UE ante las matanzas dirigidas por Gadafi. Pero todo indica que la forma de intervención no parece que vaya a contribuir a detener el conflicto. Y si va a ser el poco fiable Sarkozy quien se ponga al mando entonces es ya para echarse a temblar.

Amanecer de la Odisea. Poesía sí tienen los aliados, pero no sé si eso es lo que necesitan ahora Libia.

 

 

 

 

 

Publicado: 17/03/2011

 Ahora parece que toca elogiar a los japoneses por su civismo: no han aprovechado el caos del terremoto para saquear supermercados ni han salido a la calle a protestar por la falta de información sobre la auténtica gravedad del accidente nuclear. No debería sorprender tanto este comportamiento de un pueblo que hasta anteayer todavía creía que su emperador era una criatura celestial. ¿No será que ese civismo es en realidad sumisión y esa disciplina responde a una especie de fatalidad? Al parecer, empiezan a sospechar que el Gobierno y los propietarios de la central de Fukushima no les están contando la verdad, pero lo dicen en voz baja. Hasta ahora nos han dado una lección de resistencia ante el sufrimiento y el miedo, esperemos que nos la den también de investigación y depuración de responsabilidades. Entonces sí podremos hablar de civismo.  

 

PS. Un consejo: cuando alguien entre en el debate sobre ‘nuclear, sí’, ‘nuclear, no’ debería antes pensar si le gustaría que se construyera una central como la de Fukushima al lado de su casa, en la ciudad donde viven sus hijos. Hoy es fácil hablar a 12.000 kilómetros de distancia.

 

 

 

 

 

Publicado: 24/02/2011

 Por fin han llegado los periodistas a Libia, una semana después del comienzo de las matanzas de manifestantes. Solo ahora podemos conocer con fiabilidad lo que está pasando. Ya tenemos ojos en el país de Gadafi. Empezamos a ver las fosas comunes y a los revolucionarios haciendo el signo de la victoria, y a escuchar lo que dicen: “Bienvenidos a la nueva Libia”.

 

Aunque tarde, los periodistas ya están haciendo su trabajo. No se puede decir lo mismo de los gobiernos, paralizados por sus propias contradicciones (Europa es el principal vendedor de armas a Libia), sobrepasados por los acontecimientos. Italia se limita a llevar el recuento de los cadáveres (mil muertos, dice); EE UU mira con la boca abierta pensando solo en la posible desintegración del país; la UE lleva siete días discutiendo sobre la suspensión de relaciones comerciales con Libia, como si Libia estuviera en condiciones ya de mantener cualquier tipo de actividad económica. Eso sí, los gobiernos consideran que el uso de la fuerza contra los civiles es inaceptable. ¿Qué es el uso de la fuerza? ¿Disolver una manifestación con gases lacrimógenos? Lo que ha hecho Gadafi es bombardear a sus ciudadanos. “Cómo puede un líder bombardear a su pueblo?”, se preguntaba el iraní Ahmadineyad, supongo que retóricamente. Ante la salvaje represión desencadenada por el loco de Gadafi, la única discusión que deberían mantener los gobiernos occidentales es qué tipo de intervención militar puede impedir que continúe la matanza.

 

Quizá ahora que han llegado los periodistas, los gobernantes hagan algo, aunque solo sea para que los revolucionarios de Oriente vean que no solo tienen dinero y armas, sino también vergüenza.

 

 

 

 

 

Publicado: 21/01/2011

La anomalía de la que habla Montiel, que un consejero reciba una paliza como forma de crítica a su gestión, no sería posible sin otra anomalía previa: el alto nivel de violencia verbal que se utiliza en el debate, el recurso a la mentira y al insulto para criticar al oponente, el acoso contra los dirigentes y sus familias, el odio hacia el que piensa de forma diferente. Lo que ocurre es que esta segunda anomalía ya nadie la ve como lo que es: la muestra de una democracia sin cultura democrática, en la que los políticos actúan cegados por la intolerancia y los periodistas son tuertos que ven de forma diferente según el lado hacia el que los oriente sus simpatías políticas.

Después de un mes de acoso callejero contra los miembros del Gobierno del PP es comprensible que la agresión contra el consejero de Cultura se explicara como un atentado político y que se sospechara de sectores radicales relacionados con las protestas. Así lo interpretó el Gobierno de Valcárcel, que vinculó la agresión al clima de extrema tensión promovido por “la izquierda recalcitrante”. Pero no sólo los políticos lo interpretaron así, también los periodistas. Por ejemplo, para Ángel Montiel no se trataba de una simple paliza, sino de “un atentado político”, un “acto claramente terrorista” que se producía en medio de “un clima social agitado y un incremento de la crispación”. Y añadía que aunque es legítima la protesta contra el Gobierno, incluso con cierta “ferocidad”, se corre el riesgo de dar cobertura a la acción de gente capaz de “recurrir a la violencia para exorcizar sus frustraciones políticas”, “descerebrados que confunden los derechos de expresión y manifestación con el todo vale” y que piensan que “los sindicatos son unos flojos y que la acción directa es más práctica”. Estas interpretaciones estaban apoyadas no solo en el contexto político sino respaldadas por los hechos: según las crónicas, Cruz fue atacado al grito de “consejero de Cultura, sobrinísimo, hijo de…”. De modo que en caso de que se tratara de un ataque por motivos políticos, no parece descabellado que se busque a los autores entre los adversarios del PP, y que yo sepa es más verosímil que estén en algún lugar de esa “izquierda poliédrica” de la que habla Valcárcel que entre la ultraderecha.

Por ello, no termino de entender por qué ahora que todo el relato empieza a hacer agua, desde la prensa se critique a Valcárcel por atribuir la autoría del atentado a la izquierda recalcitrante. Alocada deducción, la califica Montiel, que reprocha al presidente no haber estado a la altura de su cargo. Los matices que el periodista aplica a sus propias interpretaciones de los hechos no los concede al presidente. Por lo que yo he leído, lo que Valcárcel ha dicho es que “la izquierda más vil y canalla” colocó al Consejero en la diana y que el ataque se produce al amparo de ese clima de amenazas. ¿Dónde está la diferencia con lo que se escribió en la prensa?

Sobre la responsabilidad que tienen los periodistas en el enrarecimiento del debate político, José María Izquierdo decía hace un par de semanas: “El efecto que causa Fox News en EEUU es muy similar al que genera Intereconomía, que es hacer crecer el odio y perjudicar la convivencia”. A lo que Gabilondo añadió: “El problema con esta derecha mediática está precisamente en la normalidad y la impunidad con que dicen cuanto se les antoja. Sus barrabasadas no son estrépitos de un día, sino algo regular. Por fortuna, desde el otro lado no se responde con igual calibre”.

Pedro da Silva escribía en La Opinión el domingo: “Tanta tensión, tanto odio, tanta pasión cainita, estaban pidiendo una descarga”. Se refería al atentado contra la congresista demócrata en Tucson, que la izquierda se apresuró a atribuir a los excesos verbales de la derecha republicana.

Yo no veo razón para que lo ocurrido en Murcia no suscite la misma reflexión.

 

 

 

 

 

Publicado: 16/12/2010

 El Parlamento Europeo escuchó la voz del disidente cubano Guillermo Fariñas, ganador del premio Sajarov a la Libertad de Conciencia, en un discurso grabado porque el gobierno cubano no le permitió salir de la isla. Sobre la silla reservada para él en la ceremonia se colocó una bandera cubana.

El discurso fue escuchado en silencio y en actitud solemne por los eurodiputados, que al final rindieron homenaje al disidente cubano con una ovación puestos en pie. Aunque no todos. Parte de los eurodiputados del PSOE ni aplaudieron ni se levantaron. Y Willy Meyer, de Izquierda Unida, se ausentó del hemiciclo. Aquello le parecía un circo anticastrista.

“Mi mayor esperanza es que no se dejen engañar por los cantos de sirena de un cruel régimen de comunismo salvaje, cuya única aspiración tras aparentar supuestos cambios económicos, es que la Unión y el Parlamento europeos levanten la posición Común y beneficiarse de los créditos e inversiones, con que se auxilian a los países del Tercer Mundo en los Acuerdos de Cotonou. Junto a Ustedes, de seguro habrán sentados ex-presos políticos o de conciencia recientemente excarcelados por el comunismo salvaje. Sería un error pensar que fueron puestos en libertad, ellos y sus familiares soportan un destierro psicológico, pues sus seres más queridos resultaron extorsionados por el Gobierno neoestalinista cubano.

 

Respetados eurodiputados, les solicito no ceder ante las pretensiones de la élite gubernamental cubana si no se cumplen los siguientes cinco puntos:

Primero: proseguir la liberación sin destierro de todos los presos políticos y de conciencia, además de comprometerse públicamente a jamás encarcelar a opositores políticos no violentos.

Segundo: suprimir de inmediato las golpizas violentas y amenazas a los opositores pacíficos dentro del país, realizadas por los adeptos militares y paramilitares al régimen.

Tercero: anunciar que serán estudiadas y eliminadas todas las leyes Cubanas que entren en contradicción con la Declaración Universal de los Derechos Humanos.

Cuarto: otorgar en la práctica diaria las facilidades, para que se creen partidos políticos opositores, medios de prensa no subordinados al sistema de Socialismo de Estado, sindicatos independientes y cualquier otro tipo de entidades sociales pacíficas.

Quinto: aceptar públicamente que todos los cubanos residentes en la diáspora tienen el derecho a participar en la vida cultural, económica, política y social de Cuba.

(…)

Mis hermanas y hermanos de lucha e ideas prodemocráticas, tanto los que están todavía dentro de las cárceles, aquellos que aparentemente se encuentran en libertad en las calles y quienes partieron al duro exilio, proseguiremos nuestra desigual contienda no violenta versus los represores castristas y si Dios nos ayuda la ganaremos sin derramamientos de sangre.

Si algo hago en compañía de mis colegas disidentes, es desterrar de mi alma cualquier rencor contra mis adversarios políticos. Una cuestión, que nos hace seres humanos superiores para la reconstrucción de la Patria, es que en el transcurso de esta lucha he aprendido a guiarme por las palabras del primer disidente conocido, Jesucristo: "amad a vuestros enemigos".

Gracias al Parlamento Europeo, por no abandonar al pueblo cubano en este bregar de más de medio siglo hacia la democracia. El Premio Andrei Sájarov a la Libertad de Conciencia 2010, otorgado a mi persona, solo lo acepto, porque me siento cual una pequeña porción de esa rebeldía, que posee este pueblo al que con orgullo y honor pertenezco.

Muchas gracias, respetables Eurodiputados por este gesto de no olvidar las calamidades que sufrimos y así acercar la luz de la libertad a mi Patria.

Quiera Dios que pronto en Cuba se logre la reconciliación entre sus hijos y esta sea bendecida con la democracia.

Licenciado en Psicología

Guillermo Fariñas Hernández

Bibliotecario y periodista independiente, exprisionero político en tres ocasiones”.

 

 

 

 


« Última página  |  Ver resultados 1-20 de 28  |  Página siguiente »